jueves, 22 de marzo de 2018

[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 20 - Buckbeak, pobre señora gorda.


A la hora de la comida Harry y Ron se dejaron caer enfrente de los gemelos y yo que comíamos tranquilos haciendo que levantara la mirada del plato.
-¿Quez pafa?-le pregunte con la boca llena.
-Trelawney le ha dicho que va a morir…ha visto al Grimm en su taza de té-dijo Ron comiendo.
-pfff, no le hagas caso Harry en año pasado me dijo que iba a morir y ¡mírame! Tan viva como siempre. Si quieres mi opinión Trelawney está en lo cierto, vas a morir-dije haciendo que todos cogieran aire asustado-como todos… ¿Qué te crees? ¿Qué somos inmortales?-dije divertida al ver sus caras de pánico relajarse.
-Que susto pensaba que estabas loca o algo-dijo Fred.
-Que más quisieras-dije comiendo.
A la tarde tenia clase de cuidado de criaturas mágicas y cogiendo mi libro asesino como lo había apodado desde el caldero chorreante, salí con los gemelos hacia casa de Hagrid.
-Hola chicos, seguidme-dijo Hagrid metiéndonos un poco en el bosque donde nos hizo esperar un poco indicándonos como abrir el libro y la pagina donde deberíamos abrirlo.
Al rato Hagrid apareció de nuevo.
-¡Tatatachan! Os presento a Buckbeak-dijo Hagrid mostrando un hipogrifo.
-¡Genial!-dijimos los gemelos y yo al unísono.
-Son criaturas muy orgullosas, se ofenden muy fácilmente, nunca se os ocurra insultar a un hipogrifo porque podría ser lo último que hicierais en vuestra vida-sentencio Hagrid haciendo que todos cogieran aire.
- ¡A ver! ¿Quién quiere venir a saludarle?-pregunto Hagrid y todos retrocedieron menos yo que adelante un paso.
-Yo profesor-dije avanzando un par de pasos.
-Muy bien Lyra, atenta, tienes que dejar que el de el primer paso, es un protocolo, adelante, da un paso y haz una reverencia, si él la hace puedes tocarle sino….bueno de eso hablaremos luego.
Me puse a dos metros de Buckbeak y di un paso para hacer una reverencia un poco exagerada. Al momento Buckbeak me imito y le sonreí alegre mientras me acercaba lentamente mirando a los ojos al hipogrifo sin apenas pestañear.
Me quede quieta a un metro y levante la mano mientras el hipogrifo se acercaba y restregaba su pico contra mi mano para acto seguido acariciarle.
-¡Muy bien Lyra, así se hace!-dijo Hagrid aplaudiendo seguido de los demás alumnos de Gryffindor.
-Creo que ahora te dejara montar-dijo Hagrid acercándose.
-¿Montar?-dije confusa.
Antes de poder decir nada Hagrid me cogió en volandas y me subió al lomo de Buckbeak.
-No le arranques ninguna pluma eso le enfada-dijo para darle una palmada y que Buckbeak saliera volando y yo agarrada.
Sobrevolamos todo Hogwarts y yo casi ni estaba sujeta a él.
Acaricie el lomo de Buckbeak.
-¡Es genial Buckbeak, mucho mejor que mi nimbus 2000!-grite emocionada mirando para todos lados mientras el hipogrifo soltaba un sonido orgulloso.
Buckbeak aterrizo frente a Hagrid que me bajo en peso como me había subido.
Iba toda despeinada y seguramente con el uniforme mal puesto, pero no me importaba.
Sonreí y abrace a Buckbeak.
-Gracias Hagrid Gracias Buckbeak ha sido genial-dije aun emocionada con la adrenalina en el cuerpo mientras sentía mis piernas temblar de la emoción.
Hagrid me sonrió y Buckbeak restregó su pico en mi brazo para que le acariciara.
Acaricie a Buckbeak y volví a mi sitio.


-¡Lo han visto! ¡Lo han visto!-dijo Seamus corriendo hacia nosotros en el comedor.
-¿A quién?-pregunto Hermione.
-¡A Sirius Black!-dijo poniendo el profeta en la mesa delante de todos.
Contuve el aliento por un momento esperando que no se dieran cuenta que en verdad era mi padre.


Más tarde en DCAO el nuevo profesor había encerrado un Boggar en un armario y nos puso en fila para combatirlo.
Me acerque con la varita en mano y el profesor lo saco del armario.
Se transformó en un ciempiés gigante con largas patas y grandes pinzas.
Trague saliva y recite el hechizo.
-¡Ridikkulus!-dije y el boggar se convirtió en una pequeña hormiga y suspire aliviada.
-¡muy bien Lyra!-dijo el profesor y le sonreí amablemente para recibir un abrazo de los gemelos.


A la tarde cuando todos habíamos vuelto de Hogsmeade había atasco para entrar a la sala común de Gryffindor.
Estaba parada en el rellano delante de George que me sujetaba los hombros.
-No veo nada… ¿Qué pasa? Seguro que vosotros veis algo les sacáis una cabeza a todos estos alumnos-dije mirándolos.
-Es…difícil de explicar…-dijo George.
-Oh venga yo también quiero ver…-dije como una niña pequeña.
La voz de Percy se oía claramente sobre los murmullos de los alumnos que se abría paso entre los estudiantes.
Conseguimos ponernos en primera fila y vi como el retrato de la señora gorda estaba rajado y ella no estaba.
-nadie entrara a los cuartos hasta que no sean totalmente registrados-dijo persi autoritariamente.
-como no, el por aquí…-dijeron los gemelos a lo que sonreí.
-estate tranquila seguro que no es nada…-dijo George mirándome de reojo mientras sonreía.
-la última vez que alguien me dijo eso termine petrificada en la enfermería…-dije con cara de disgusto.
-Pues entonces no me alejare mucho de ti…-me susurro lo que hizo que mi corazón diera un vuelco y me sonrojara.
Filch y Dumbledore se abrieron paso y se pusieron a nuestro lado mirando lo que había pasado.
-Filch reúne a todos los fantasmas y que busquen a la señora gorda en todos los cuadros del castillo-dijo Dumbledore.
-No hace falta, está allí-dijo Filch señalando un cuadro.
Fred corrió hacia allí y yo detrás arrastrando de la mano a George que iba tranquilamente.
La señora gorda estaba detrás de un rinoceronte con la ropa sucia y rota.
-¿Señora quien le ha hecho esto?-le pregunto el director.
-¡Es el! ¡Está aquí! ¡Del que todos hablan! ¡Es Sirius Black!-dijo el nombre agudamente.
Yo me quede rígida ¿Qué hacía aquí? ¿Y porque la casa de Gryffindor? , me pregunte mientras apretaba la mano de George que pasaba un brazo sobre mis hombros.
-Vosotros al gran comedor-nos dijo a los de Gryffindor-hoy dormís fuera.
Quitaron los bancos y nos dieron sacos de dormir color azul marino.
Los gemelos y yo nos tumbamos en una esquina del gran comedor yo entre los dos pegados para darnos calor, ya que aunque se estaba bien luego haría más frio.
La noche paso lenta y no pude pegar ojo, tampoco podía sacar el mapa del merodeador y buscarle.
No podía buscar a mi padre…


[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 19 - Expreso a Hogwarts, dementores y profesores, todo normal entonces.


El día de coger el Expreso a Hogwarts había llegado.
Mi prima y mi tía no habían venido, supongo que porque me había enterado de quien era mi padre y no querían que les echara la bronca.
Los gemelos y yo cogimos un compartimento y dejamos nuestras cosas.
Decidimos salir a hacer unas cuantas bromas a los de Slytherin.
Cuando íbamos andando por el pasillo el tren pego una sacudida y paro de golpe.
-Qué raro, aún falta para llegar a Hogwarts…-dije mirando por la ventana.
Las luces se apagaron y una sombra paso por la ventana.
Di un paso atrás chocando con George mientras recibía una descarga eléctrica y me sonrojaba.
-Lo siento…-dije para empezar a tiritar de frio y sentir como si todos mis momentos felices nunca hubieran existido.
-Chicos…. ¿Qué está pasando?-dije asustada mientras volvía a chocar con el pecho de George que ahora me abrazaba protectoramente.
-No lo sé-dijeron ambos.
-Una puerta se abrió y de ella salió una luz muy potente que hizo que la sombra que había abierto la puerta huyera y el tren se pusiera en marcha de nuevo, las luces se encendieran y el frio y la tristeza desaparecieran.
Corrí hacia ese compartimento aun cogida de la mano de George y entre al compartimento para ver a un hombre mirarme fijamente y luego a George para luego mirar nuestras manos haciendo que nos separáramos incomodos y rojos.
Mire el suelo y me encontré con un Harry desmallado.
- ¡Harry! -dije preocupada arrodillándome al lado de él para poco después que despertara.
-Menos mal que estas bien…-dije aliviada ayudándole a levantarse.
-Toma-dijo el que ahora sabía que era el nuevo profesor de DCAO que le estaba tendiendo una tableta de chocolate a Harry.
-¿Seguro que estas bien, Harry?-dije examinándole fijamente mientras él asentía.
Deje escapar el aire y me deje caer al lado de Hermione.
-Gracias profesor por haberles ayudado con el Dementor, aunque no sé qué hacían los dementores dentro del tren…-dije confusa.
-Es simple, están buscando a Sirius Black-dijo mirándome como si supiera mis más oscuros secretos.
-Perdone pero… ¿nos conocemos?-dije mirándole confusa-de antes me refiero…su cara me resulta conocida, es como cuando vi a Harry hace tres años…sabía que lo conocía…-dije mirándolo fijamente-bueno serán cosas mías…Chicos ¿Seguimos con las bromas a los de Slytherin?-dije divertida sonriéndoles.
-Por supuesto-dijeron a la vez para despedirnos e irnos a los compartimentos del principio donde estaban los de Slytherin.
Este año para recibir el nuevo año escolar en Hogwarts en vez de la canción del sombrero, un coro de alumnos de Ravenclaw y Hufflepuff cantaron una canción.
Cuando terminaron el Director se puso en su podio con el búho para dar el discurso de nuevo ciclo.
-Bienvenidos un año más a Hogwarts, antes de empezar el festín con sus manjares querría decir unas cosas. En primer lugar darle la bienvenida al nuevo profesor R.J.Lupin que ha accedido a impartir clases de DCAO, Buena suerte profesor-todos aplaudimos al nuevo profesor.
-Potter, ¡Potter!-llamo Draco a Harry.
Todos nos giramos a verle.
-¿Es verdad que te desmayaste?-dijo Draco a lo que el de al lado simulo un desmayo y yo los mire mal.
-Cállate Malfoy y metete en tus asuntos, te he oído gritar desde la otra punta del tren-dije burlona.
Él se dio la vuelta para seguir a lo suyo mientras los gemelos soltaban unas risitas.
-Nuestro profesor de Cuidado de las criaturas mágicas ha decidido jubilarse y nuestro rubeus Hagrid se ocupara de dar esas clases este año-prosiguió Dumbledore.
Hagrid asintió con la cabeza recibiendo un codazo de Mcgonagal haciendo que se levante de golpe tirando todo lo de la mesa a la que había golpeado al levantarse.
-Creo que me van a salir moratones de aplaudirle a Hagrid…-dije divertida-¡Enhorabuena Hagrid!-grite haciendo que sonriera nuestro nuevo profesor.
-Con razón el libro…no sé cómo lo supiste Lyra-dijo Harry.
Me encogí de hombros.
-Me entere por mi prima Dora-dije sonriendo.
-y por ultimo informarles que por orden del ministerio los dementores vigilaran los terrenos de Hogwarts hasta que encuentren a Sirius Black-concluyo el director.
Una punzada de dolor recorrió mi pecho y me costó reprimir una cara rara de disgusto.
Después de una agradable cena salimos corriendo para la sala común en la que la señora gorda no paraba de gritar con una copa de cristal supongo que para romperla aunque no lo conseguía.
Con mas que decíamos la contraseña pasaba de nosotros.
Pego un último grito y rompió la copa con la pared.
-oh ¡impresionante! Eso es mi voz soy una diva-dijo la señora gorda.
-Fortuna maio-dije enfadada.
-Correcto pasad….-dijo cansada la señora gorda mientras yo bufaba y entraba seguida de los gemelos.
Pase por el cuarto de Harry antes que el de los gemelos y entre sin llamar justo cuando Harry se comía un caramelo y hacía de tren.
-¡Hola Harry! ¡Hola chicos! ¿Probando los caramelos que invente?-dije divertida-¿Funcionan bien?
- ¡Hola Lyra! -dijeron todos.
-Sí, van genial-dijo Harry masticando.
-Genial, bueno vosotros no me habéis visto ¿eh?-dije guiñándoles un ojo para salir de allí y pasar dos puertas entrando en la de los gemelos.
-¿Te quedas Lyra?-me pregunto Lee saltando en la cama.
-Por supuesto-dije cerrando la puerta con pestillo e insonorizándola después de entrar.
-¡Genial! Vamos a juntar las camas-dijo Fred.
Con un movimiento de varita hice que las camas de los gemelos se juntasen.
-¡me pido la esquina!-dije saltando a la cama en plancha.
-¡Eso no vale!-dijeron ambos.
-¡Me pido el centro!-dijeron los dos a la vez-vale…para ti-dijeron otra vez al mismo tiempo mientras yo reía comiendo unas grageas de todos los sabores.



[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 18 - Callejon Diagon y un perro muy parecido a mi.


El día siguiente y ultimo de las vacaciones  a Harry no se le ocurrió otra cosa que abrir su peludo libro de Cuidado de criaturas mágicas.
-Harry ¡¿Qué le pasa a ese libro psicópata?! -le dije mirando el libro desde encima de mi cama.
-no lo se lo ha enviado Hagrid este año-dijo Harry mirando con temor al libro desde su cama.
Bufe.
Baje de la cama y me tire encima del libro.
-¡Piensa Lyra! ¡Piensa!-dije para luego poner cara de sorpresa y sonreír mientras acariciaba el lomo del libro y este se estaba quieto y lo ataba.
-uffff….solo era eso…-dije tirándome al suelo.
-¿Cómo lo has descubierto?-dijo Harry poniendo el libro encima de la mesa.
-¡Es Hagrid!-dije riendo.
Cuando salimos un gato anaranjado perseguía a una rata.
Harry y yo bajamos las escaleras mientras oíamos a Ron gritar.
-Te lo advierto Hermione, aleja a tu gato de Scabbers-dijo Ron.
-es un gato ¿Qué esperabas?-dijo Hermione-es su naturaleza.
Siguieron discutiendo hasta que vieron a Harry.
Ron había crecido bastante y Hermione igual.
Nos sentamos a una mesa donde Ron nos enseñó la foto de su familia en Egipto.
Los Weasley habían ganado un premio y se habían ido todos juntos de viaje.
Sinceramente no había una familia que se lo mereciera más que ellos.
Los gemelos aparecieron y ni se fijaron en mí.
Eso me cabreo y les mire mal para luego ignorarles.
Se sentaron delante de mí y George me miro para ponerse rojo mientras Fred le decía algo al oído haciendo que George lo mirara mal.
-¡Harry!-dijo la señora Weasley abrazando a Harry.
-¡Señora Weasley!-dijo Harry devolviéndole el abrazo.
La señora Weasley me sonrió y abrazo.
-¡Lyra! ¡Qué alegría verte de nuevo!-dijo para alejarse un poco y mirarme atentamente.
-¡Como has crecido y que hermosa estas! ¡Seguro que mis hijos tienen que quitarte los chicos a montones!-dijo riendo la señora Weasley mientras mi cabello y yo nos poníamos rojos.
-No soy tan solicitada Señora Weasley pero gracias, a mí también me ha gustado verla de nuevo-dije sonriéndole amablemente.
Me gire y vi a los gemelos mirarme estupefactos y yo les mire mal.
Fred miro a su hermano gemelo y empezó a reírse.
Sin embargo yo y mi dignidad nos fuimos a otra parte.
-Harry, voy a dar una vuelta por el callejón Diagon, a lo mejor allí algún amigo me reconoce, como Wood-dije yéndome de allí mientras Fred se reía más y Harry y Ron le seguían.
Hermione negó con la cabeza y sonrió.
Me acorde de que aún no había comprado nada y que mi prima Dora me había dicho que lo comprara hoy.
Fui al banco Gringots y de camino tenía esa sensación de que me observaban.
Fruncí el ceño e incómoda entre al banco.
-Perdone, vengo a sacar dinero de mi caja-dije educadamente mostrando mi varita.
El elfo me miro y luego miro a mi lado.
Mire y un gran perro negro de ojos grises me miraba atento.
El duende me guio a mi cámara y cogí dinero para comprar las cosas y pasar el año.
Al salir me quede mirando el perro fijamente con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.
-No sé de dónde has salido, pero ciertamente te pareces a mi cuando me transformo en animago…por no decir que eres igual…-dije acercándome a mirarlo mejor pero el perro lamio mi cara y yo puse cara de póker.
Eche a caminar y el perro me siguió toda la mañana en mis compras.
-Al fin término con esto…-dije guardándolo en mi bandolera encantada.
Gire mi cabeza y vi la tienda de bromas.
-oh si….me estas llamando tiendecita....-dije con los ojos brillosos dando unos pasos pero pare en seco-seguro que ahí están los gemelos esperándome…-dije mirando a la tienda y vi dos cabelleras rojas-si están hay….que me busquen mejor, eso por no reconocerme, serán tontos mira que no acordarse de su mejor amiga…-dije de mal humor comprando un helado y sentándome en un pequeño banco.
El perro se tumbó a mis pies y me miro atentamente.
-Ojala fuera un perro… ¡Hey! Espera ¡Puedo ser un perro!-dije con la mirada iluminada.
Termine el helado y le di un beso al perro, llame a Fire que cogió mi bandolera para que la llevara a mi habitación.
Acto seguido me metí en un callejón y me transforme.
Salí andando como un gran perro negro.
El perro que me miraba atentamente se fue, quedando sola.
-Sabemos que eres tu Lyra-dijeron ambos al unísono mirándome divertidos.
Alce una de las orejas como diciendo que no entendía.
Fred estiro la mano para tocar mi cabeza pero la mordí y el soltó un gritito de susto.
-Vale, estas enfadada…-dijo Fred con las manos en alto.
Yo me di la vuelta y me metí al callejón volviendo a ser humana.
-Desde luego….podría haber sido otro perro, de hecho había uno igual que yo hace un momento.
-Somos tus mejores amigos, te reconoceríamos en cualquier parte-dijeron a la vez pasando cada uno un brazo sobre mis hombros.
-Sí, claro-dije rodando los ojos.
-No es nuestra culpa que hayas cambiado tanto-dijeron en su defensa.
-¿Cuántas chicas con el pelo negro y ojos grises está sentada en la misma mesa que Harry, Ron y Hermione y que le hablen con tanta confianza? Hasta vuestra madre me reconoció antes que vosotros. Solo faltaba un cartel luminoso que dijera “esta es Lyra Black”-dije cruzándome de brazos.
-Lo sentimos…-dijeron ambos.
-Bien ¿y de que te reías tanto Fred?-dije curiosa mirándole.
-Pues veras, resulta que a George le gu….-George le dio una colleja y este se mordió la lengua.
-¡Eh!-dijo Fred.
-Me prometiste no decir nada…-dijo George mirándole mal.
-Vale, Vale-dijo Fred.
Yo reí.
-Algún día me enterare…-dije divertida.
-Yo también espero que te enteres, antes de que te cases-dijo Fred riendo ganándose otra colleja de George.
-¿Eso que tiene que ver con George?-dije confusa.
-oh, tiene mucho que ver…-dijo Fred divertido mientras su gemelo lo fulminaba con la mirada.




[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 17 - Inflate Marge, Perros negros no son buena señal, o eso dice la profesora Trelawney.


Todo el verano o bueno los dos meses que llevamos, mi tía y mi prima me miran con preocupación.
Un tal Sirius Black había escapado hace poco de Azkaban y por el apellido es de suponer que es un familiar.
Esa tarde después de un mes de intentar convencerla y habiéndome prohibido ir a casa de nadie, con lo cual no ver a los gemelos, por fin me dejaba salir.
Hoy iría a pasar la tarde con Harry.
Mi prima Dora se preparó y yo cogí mi bandolera que daba a mi armario donde guardaba muchas cosas para Harry.
Dora y yo nos tele transportamos a la puerta de la casa de los tíos muggles de Harry.
-Bueno Lyra pórtate bien, y no gastes bromas a la familia muggles de Harry ¿Entendido?-me dijo.
-Si….-dije cansinamente ya que entre las dos me estaba empezando a doler la cabeza.
Acto seguido desapareció y yo llame a la puerta.
Una mujer huesuda y estirada abrió la puerta y me miro atentamente.
Paso su mirada de arriba a abajo y de abajo a arriba para luego sonreír.
Creo que había elegido bien mi atuendo muggles, pensé.
-Tú debes ser una amiguita de nuestro Dudley-dijo amablemente.
Le sonreí educadamente y hable con voz tierna.
-En realidad soy prima de Harry y vengo a verle un momento-dije.
Ella borro su sonrisa y su mirada severa y de asco me miró.
-¡Aquí no vive ningún Harry Potter!-chilló histérica.
Saque mi varita y le apunte.
-Claro que vive aquí, y más le vale que me deje pasar a verle o no le gustara lo que pasara-dije severamente.
Su mirada de terror se clavó en mi varita y se apartó de la puerta dejándome paso.
Sin guardar la varita entre a la casa.
-Está en el jardín trasero-dijo secamente la tía muggle de Harry.
-Lo se…-dije para caminar con confianza y abrir la puerta del jardín trasero encontrándome a Harry trabajando en el jardín lleno de heridas en los brazos.
-¡Harry!-dije corriendo hacia él y dándole un abrazo de oso-¡Que alegría verte de nuevo!
-¡Lyra! ¿Cuándo has llegado?-dijo Harry contento.
-oh hace un momento, he tenido que entrar a la fuerza porque tu tía decía que aquí no había ningún Harry Potter-dije riendo.
-Suele hacerlo lo peor es que la hermana del tío Bernon viene hoy y me odia con todo su ser-dijo Harry encogiéndose de hombros.
-Seguro que no te felicitaran por tu cumple ni te darán un regalo, como siempre hacen estos tontos muggles que tienes por tíos, como no sé si voy a verte ese día voy a darte mi regalo adelantado-dije guiñándole el ojo para sentarnos en un banco del jardín.
Note una mirada fija en mí y paranoicamente mire para todos lados.
-¿Qué haces Lyra?-dijo Harry.
-¿Tienes algún vecino mirón? Noto como si me miraran fijamente, y créeme, cuando lo digo es cierto, estoy acostumbrada a que Fred y George no me quiten la mirada de encima mientras trabajo-dije riendo.
Harry río.
-¿Tu trabajando?-dijo Harry.
-Claro, trabajaba en nuevos productos de bromas-dije riendo-¿En qué pensabas que trabajaba?
-no se-dijo riendo.
-Bien dejando eso de lado…-dije sacando de mi bandolera un paquete envuelto en rojo y amarillo-Espero que te guste.
Harry lo abrió y saco una colección de chuches del callejón Diagon, un montón de frasquitos con pociones que le serán útiles y un álbum de fotos.
-¿Pociones?-dijo cogiendo una morada.
Reí.
-Esa no es la importante, Harry. La importante es esta…-dije cogiendo una pequeña botella de cristal transparente que ponía Felix Felicis.
-¿Para qué sirve?-dijo Harry dándole vueltas al frasco.
-Es la poción Felix Felicis, la poción de la suerte, te tomas esto y tienes 24 horas de buena suerte-dije guiñándole un ojo cuando él se quedó mirando con los ojos abiertos el botecito.
-¡Genial!-dijo guardándola.
-Sí, yo ya la he probado, hice este año y como ya sabes se me da bastante bien pociones así que me salió perfecta y de ahí saque cuatro botecitos y bueno, te guarde uno. Úsalo bien Harry-dije sonriéndole-Tienes más pociones como la poción de la verdad y todo tipo de antídotos por si pasa algo que tengas a mano remedios. Y bueno si necesitas mas solo pídemelo-dije encogiéndome de hombros.
-¡Genial! Gracias Lyra-dijo Harry dándome un abrazo.
-En el álbum hay fotos que he recopilado de estos años y alguna que tengo de cuando éramos pequeños que había guardada por ahí-dije riendo-pero lo más importante es…. ¡Esto!-dije sacando una tarta mediana de chocolate en la que ponía un “Feliz Cumpleaños Harry” En nata.
-¡Gracias Lyra!-dijo con los ojos brillantes mientras cogía las cosas y subíamos a su cuarto.
No sé cuánto tiempo paso pero se oyó un grito.
-¡Harry! ¡¿Se ha ido ya ese monstruo de prima que tienes?!-pregunto su tío desde abajo.
Yo le asentí con la cabeza.
-¡Si tío Bernon!-respondió Harry mientras yo sonreía.
-¡Pues baja a recibir a la tía marge!-dijo Bernon y Harry bajo.
Me quede sola en su habitación escuchando todo lo que decían abajo.
Empecé a oír mucho jaleo y golpes abajo y como salían al jardín.
En eso me asome y una mujer gorda súper hinchada salió volando y empecé a reírme.
Se ve que han enfadado a Harry.
Harry enfadado subió y recogió sus cosas y bajo y yo le seguí por detrás.
Al bajar dijo que se iba y su tío se lo prohibió y le dijo que no podía hacer magia.
Él se terminó yendo y yo les mire mal para salir tras él.
-Harry te voy a acompañar. Si quieres puedes quedarte conmigo en casa-le dije.
-No Lyra no hace falta-dijo Harry cabezotamente.
-Bueno pues entonces me quedare contigo sea donde sea que te quedes. Dos mejor que uno-Harry iba a hablar pero lo interrumpí-y no me pienso ir a ningún lado digas lo que digas.-dije sacando mi varita.
Ya cansado de andar Harry se sentó en la acera y yo le seguí sentándome a su lado.
La luz empezó a parpadear hasta apagarse y los columpios de atrás se balanceaban chirriantes.
En frente nuestra entre los arbustos salió un gran perro negro que empezó a ladrarnos.
Me levante con la varita en mano al igual que Harry y una fuerza hizo que cayéramos para atrás justo cuando un gran autobús paraba de golpe frente a nosotros.
Un mago dio el discurso del Autobús noctambulo y subimos después de mirar donde estaba el perro que ya no estaba.
El chico que no tendría más de 19 años nos guío hasta  unas camas del fondo y yo cogí ambos tiquets.
El chico que hasta ese momento ni se había dado cuenta de mi presencia empezó a coquetearme  pesadamente.
Le dijimos que íbamos al caldero chorreante.
Cuando una anciana pasaba la calle el conductor paro de golpe y Harry salió despedido empotrándose con el cristal mientras yo empotraba al chico
Mierda, ojala me hubiera comido yo el cristal, pensé.
Me senté en la cama rápidamente junto con Harry que se sentó a mi lado.
-¿Quién es ese hombre? El de la foto-pregunto Harry al chico que leía el profeta.
-¿Cómo que quien es? ¿Qué quién es?-dijo mostrando la foto.
Al verla abrí los ojos mucho, hasta llegue a pensar que se me caerían.
El hombre de la foto no era nada más y nada menos que mi padre, al que había visto en el espejo de Oesed sonriéndome.
Mire mis zapatos intentando que no se notara que tenía un nudo en la garganta.
Por eso tía Andrómeda no me decía que había sido de él, porque estaba en Azkaban.
Por eso no me había dicho ni el nombre de mi padre, ahora todo tiene sentido…
-Es Sirius Black ¿Quién va a ser? no me digas que nunca has oído hablar de Sirius Black-dijo el chico.
-no-dijo Harry.
-Es un homicida acabo preso en Azkaban por eso-dijo el chico cerca de nosotros.
-¿Cómo ha escapado?-pregunto Harry.
-Esa es una buena pregunta, si señor-dijo el chico-es el primero que lo consigue, era fiel colaborador de quien tu sabes, veo que a ese lo conoces.
-Si….-dijo Harry-no sabes cuánto…
Paramos en el caldero chorreante pero esta vez me estrelle con la ventana.
-A Señor Potter, Señorita Black, al fin…-dijo un hombre calvo entrando al autobús.
Entramos a una habitación donde la lechuza de Harry y mi fénix habían llegado.
El ministro de magia estaba allí y el hombre se retiró.
-Como ministro de magia señor Potter debe saber de qué esta misma tarde la hermana de su tío ha sido localizada al sur girando alrededor de una chimenea-dijo el ministro.
-El departamento de reversión de magia accidental fue informado de inmediato. Ha sido convenientemente desinflada y se ha modificado su memoria. No guardara ningún recuerdo del accidente sufrido. Por tanto eso pone fin al evento sin nada que lamentar.
Al final y tras que Harry y yo pasaras en el caldero chorreante la última noche todo un largo día quedo en el pasado con el amanecer de un nuevo dia.
El día en que por fin volveríamos a clase.




[La hija perdida de Sirius Black] Capítulo 16 - Final de mi cuarto año y feliz verano Filch.


La profesora de Herbología, la señora Sprout y la enfermera empezaron a repartir la pócima para despetrificarnos.
El director miraba todo desde la puerta, sonriendo ya que al final todo había salido bien.
Me levante y me desperece para correr hacia Harry, Ginny y Hermione varias camas a mi derecha.
Los mire atentamente y los abrace a los tres a la vez para después soltarles y sonreírles.
-Menos mal que estáis bien me teníais muy preocupados, sobre todo tu Harry, no sabes lo frustrante que es no poder decir algo ni moverte…Y Ginny has tenido a los gemelos muy preocupados…-dije para acercarme a ella poniendo mi boca en su oreja-incluso me lo contaron llorando-dije alejándome y guiñándole un ojo-tienes una familia maravillosa, ojala tuviera una como la tuya-dije despeinándola para luego reírme y salir corriendo saludando de paso al Profesor Dumbledore.
Corrí todos los pasillos y entre a la sala común que atravesé como un rayo para llegar a mi cuarto.
Estaba al tanto de que día era.
Esta noche, es decir dentro de media hora era la cena de despedida de curso, de mi Cuarto año en Hogwarts…
Prepare mi baúl y todo lo que me tendría que llevar mañana de vuelta.
Mire la hora, las 10:15…
-Mierda, ¡llego tarde!-dije saliendo corriendo y saltando de tres en tres las escaleras hasta llegar al Gran comedor donde me quede en la puerta.
-Bueno…es hora de volver a la vida….aunque sea el último día del curso…-dije cogiendo aire y abriendo las puertas del gran comedor ruidosamente.
-Ya no me acordaba del ruido que hace esta puerta…-dije riendo mientras todos en el comedor se callaban y me miraban atentos.
Solo vi dos borrones rojos a toda velocidad y luego el golpe de una de las mayores caídas de culo que he tenido.
- ¡Lyra! -Gritaron ambos abrazándome en el suelo ya que me habían placado y tirado al suelo, cayendo sobre mí.
-os gusta usarme de almohada ¿no?-dije riendo mientras me incorporaba y me sobaba la cabeza.
-no mucho…Aunque a George sí que le gus…-dijo Fred ganándose una colleja de su gemelo que estaba tan rojo como su pelo.
-No le hagas caso, es que no ha dormido bien últimamente…-dijo George.
Yo asentí y les sonreí pasando mis brazos por sus cinturas y andando hacia nuestra mesa saludando por el camino a la gente que nos saludaba o conocíamos.
Se sentaron uno a cada lado y poco después, cuando todos los alumnos y profesores estábamos en el gran comedor las puertas se abrieron de golpe y en el umbral apareció Hagrid que avanzo por el pasillo para detenerse junto a nosotros.
Hagrid agradeció a Harry, Ron y Hermione el que gracias a ellos ya no estaba en Azkaban.
Y ganándose un abrazo de Harry Dumbledore se levantó y empezó a aplaudir seguido de la profesora Mcgonagal y después de todos los alumnos que imitando a nuestro querido Director Dumbledore nos levantamos y aplaudimos al amable guardián de Hogwarts que había sufrido durante meses en la horrible cárcel de Azkaban.
Después de eso todos nos sentamos a cenar.
-Prométenos que no volverás a quedar petrificada-dijeron los gemelos.
-Lo plozzmeco-dije con la boca llena de comida.
Ambos rieron.
Trague la comida y sonreí.
-lo prometo si me prometen que después de la cena gastaremos nuestra última broma en Hogwarts hasta el año que viene-dije sonriéndoles.
Se miraron entre ellos y sonrieron.
-¡Prometido!-dijeron levantando las manos.
Reí asintiendo y al terminar de cenar nos retiramos rápidamente.
Cogimos el mapa del merodeador y ubicamos a Filch ya que Gildengirl había perdido la memoria.
Le pusimos unos bombones de parte de la enfermera  en una silla y él se sentó feliz a comérselos.
De lo que él no se dio cuenta es que le estaban saliendo forúnculos.
Salí de mi escondite y con la cámara preparada le hice una foto de movimiento que iría directamente a mi álbum en mi baúl y al álbum de los gemelos.
En cuanto me vio se vio el reflejo y me miro con cara de querer matarme.
-¡Señorita Black! ¡Ya vera cuando la pille!-grito Filch persiguiéndome para que yo me metiera por un pasadizo secreto con el mapa del merodeador y me perdiera de vista.
Entre a la sala común y empecé a reírme mientras me acercaba a los gemelos que veían la foto de un Filch amable comiendo a una cara de odio infinito al verme sumándole claro los forúnculos.
-Así no se olvidara de nosotros en todo el verano…-dije riendo.
- ¿Cómo que en todo el verano? -dijeron los gemelos curiosos dejando de reír.
-Altere la pócima para que solo pudiera irse el efecto pasado un periodo de tres meses…en realidad varia de la cantidad de pócima que le eche pero….le eche mucha-dije empezando a reír junto a los gemelos.
Y así es como siempre debería terminar un año de clases…